El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha anticipado este viernes que convocará una reunión del G7, el grupo de países más industrializados del mundo (EE.UU., Francia, Canadá, el Reino Unido, Japón, Italia y Alemania, más la UE que acude como miembro de facto a estos encuentros) en las próximas semanas para liberar nuevas reservas de petróleo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), debido a la continuación del bloqueo del estrecho de Ormuz por la guerra entre EE.UU. e Irán.
Macron ha hecho este anuncio en una declaración desde el Elíseo, donde ha señalado que el objetivo es “aumentar la cooperación y evitar tensiones innecesarias” entre los países del G7 y los principales socios de Francia, que ostenta en la actualidad la presidencia de ese grupo, así como para “reconsiderar las opciones de una posible liberación de reservas reservas estratégicas para su desbloqueo”, como ya se hizo unos meses, “en estrecha colaboración” con la Agencia Internacional de la Energía.
El mandatario galo ha explicado que esta situación viene dada por el panorama internacional, con la guerra en Gaza desde hace cuatro años, “pero, sobre todo, por el cierre del estrecho de Ormuz y las consecuencias de todos estos ataques lanzados por Estados Unidos e Israel”.
“Ya saben -ha seguido-, esta guerra Francia no la eligió, de hecho, no es parte de ella y como muchos otros países estamos viviendo las consecuencias“.
Macron, preocupado por el bloqueo de Ormuz
Macron ha destacado que a día de hoy Ormuz está bloqueado sin ningún acuerdo para su reapertura y el tránsito de combustible ha empeorado en comparación con hace semanas, ya que se han podido encontrar alternativas a través de los puertos en el mar Rojo en Arabia Saudí, lo que ha permitido transferir millones de barriles diarios. Sin embargo, esta opción se ha visto mermada por el reciente ataque con drones procedentes de Irak de un importante oleoducto saudí que transporta crudo al litoral occidental del reino y la toma de control por parte de los rebeldes hutíes del Yemen, aliados de Irán, del estrecho de Bab el Mandeb, entre el mar Rojo y el golfo de Adén.
En marzo pasado, la AIE acordó la mayor liberación de sus reservas estratégicas en la historia, 400 millones de barriles de petróleo, debido a la reducción de la oferta, lo que disparó los precios, por el conflicto con Irán, iniciado a finales de febrero con un ataque de EE.UU. e Israel a la República Islámica.
En las últimas semanas, Macron ha recibido a responsables internacionales, entre ellos el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, y el primer ministro de Irak, Alí al Zaidi, con el fin de blindar el suministro de petróleo, aunque ha reconocido que la carestía depende de algo que él no controla, la guerra entre EE.UU. e Irán, donde ve “poco probable” un acuerdo corto plazo.
Sobre el gas, Macron ha adelantado que tiene previsto hablar este viernes con la presidenta la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, para abordar el almacenamiento de este combustible a nivel europeo, además de agilizar las medidas posibles para reducir los precios y la estructura de los mismos. De cara al invierno, el presidente francés considera que su país cuenta con “los niveles de almacenamiento previstos y logrará llenar los depósitos para este invierno”.
Plan frente a los ataques híbridos de Rusia
Los precios de la energía sufren presión no solo por la guerra en Oriente Medio, sino también por la contienda en Europa, donde continúan las hostilidades rusas contra Ucrania.
Macron ha destacado que Rusia “ha multiplicado” los ataques contra los intereses europeos en las últimas semanas. Como ejemplos ha mencionado el intento de atentado con un dron en el aeropuerto alemán de Leipzig, frustrado por las fuerzas de seguridad de Alemania; el disparo de bengalas cerca de una fragata francesa o las incursiones rusas en el espacio aéreo de varios países europeos.
“La intención detrás de estos ataques es intimidarnos y socavar los esfuerzos para apoyar a los ucranianos. La consecuencia será la contraria”, ha advertido Macron, quien ha subrayado que la naturaleza de las amenazas y las agresiones rusas contra Europa “ha cambiado”.
Y para prevenirlos, el jefe de Estado galo ha solicitado al Gobierno que prepare “un plan” para proteger la infraestructura crítica y los sitios más vulnerables de la base industrial y tecnológica de Francia de los ataques con drones y los ciberataques rusos, que, ha avisado, “no quedarán impunes”.
Macron ha hecho esta declaración tras recibir este viernes a puerta cerrada en el Palacio del Elíseo a los responsables de los principales partidos políticos en Francia y candidatos a las elecciones presidenciales de 2027, en un encuentro centrado en el alza de los precios del combustible y la situación geopolítica.
Respecto a los comicios de la próxima primavera, Macron ha afirmado que asumirá el papel de “garante” hasta la votación, lo que, ha aclarado, no implica “ser comentarista” de la vida pública y ha justificado la reunión de este viernes por su “deber” de transparencia para garantizar que las fuerzas políticas estén bien informadas.
Ante el descontento en la calle por los altos precios de los carburantes y la vida en general, Macron ha pedido a los franceses que se mantengan unidos porque la división hará al país “menos fuerte” para afrontar estas crisis.




