El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que los gobiernos de Israel y del Líbano han pactado un acuerdo de alto el fuego que comenzará este mismo jueves por la noche y que queda a expensas, no obstante, de lo que pueda decir Hizbulá, que ya se había posicionado en contra del acercamiento diplomático entre los dos países vecinos que se hizo evidente con una primera toma de contacto el martes en Washington.
Trump ha lanzado el anuncio tras hablar con el presidente libanés, Joseph Aoun, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y sin que conste ningún nuevo contacto directo entre las partes. “Estos dos líderes han acordado que, para lograr la paz entre sus países, iniciarán formalmente un alto el fuego de diez días a las 17.00 (23.00 hora peninsular en España), ha dicho el mandatario en su red Truth Social.
A este anuncio se suma una “invitación” para que Aoun y Netanyahu acudan a la Casa Blanca y mantengan “las primeras conversaciones significativas entre Israel y el Líbano desde 1983”. Considera que “la dos partes quieren la paz” y confía en que ésta llegue “rápido”.
En este sentido, Estados Unidos aspira a que este primer gesto se traduzca en una “paz duradera”, una ambiciosa meta que Trump ha encargado a su vicepresidente, JD Vance, a su secretario de Estado, Marco Rubio, y al jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine. Trump considera que, con este alto el fuego, son ya una decena los conflictos que ha resuelto desde que regresó a la Casa Blanca en enero de 2025.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, se ha apresurado a celebrar el acuerdo en redes sociales, en la medida en que responde a una petición planteada por Beirut “desde el primer día de la guerra”. Ha felicitado al conjunto de los ciudadanos del país por este logro y espera que los desplazados, más de un millón, puedan regresar próximamente a sus hogares.
Un acercamiento con líneas rojas
Antes del anuncio, y tras hablar con Trump, Aoun ya había mostrado su “agradecimiento” público al inquilino de la Casa Blanca, según una breve nota de su oficina en la que se abogaba por la necesidad de lograr un alto el fuego “lo antes posible”. En la reunión del martes, el Gobierno libanés reclamó a Israel la retirada de todas sus tropas en la zona sur del Líbano, apelando a la soberanía nacional y la integridad territorial.
Israel, por su parte, reivindica el desarme de Hizbulá, una milicia chií con la que llegó a pactar un alto el fuego en noviembre de 2024 que quedó roto hace más de un mes, al calor de la escalada bélica en Oriente Próximo que se inició con los bombardeos estadounidenses e israelíes sobre Irán. Los bombardeos del Ejército de Israel sobre el Líbano han dejado en este tiempo cerca de 2.200 muertos y más de 7.100 heridos, según el último balance del Ministerio de Sanidad recogido por la agencia de noticias oficial.
Pese a todo, los mensajes que llegan de parte de la comunidad internacional apuestan por el optimismo. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ve en el alto el fuego un “alivio” para “un conflicto que ya se ha cobrado demasiadas vidas”, aunque incide en que no basta con una “pausa temporal” y es imprescindible avanzar hacia “una paz permanente”. “Europa seguirá reclamando el pleno respeto de la soberanía y la integridad territorial del Líbano”, ha añadido en un mensaje en la red social X.
Dos canales diplomáticos abiertos
El frente libanés se abrió de manera paralela a la ofensiva militar sobre Irán, pero su resolución avanza por otra vía. Estados Unidos e Irán pactaron una tregua de dos semanas que ha dado pie a un proceso de conversaciones en Pakistán pero que, según dejaron claro de primeras tanto Netanyahu como Trump, no se extendía al Líbano por el factor de excepcionalidad que ambos líderes concedían a Hizbulá.
En el caso de Irán, el conflicto tampoco está del todo resuelto, a la espera de que pueda haber una segunda cita en Islamabad. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha instado este jueves al régimen iraní a “elegir bien” sus próximos pasos porque las fuerzas norteamericanas “están listas para reiniciar el combate si rechazan el acuerdo”, lo que se traduciría en nuevos bombardeos sobre todo tipo de objetivos, incluidas infraestructuras e instalaciones energéticas.
Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha advertido de que “Irán se enfrenta a una encrucijada histórica”, en la que por un lado hay “un puente al futuro” y en el otro “un abismo de aislamiento y destrucción”. “Si el régimen iraní elige el segundo camino, descubrirá rápidamente que los objetivos que aún no hemos atacados son incluso más dolorosos que los ya atacados”, ha aseverado, en unas declaraciones difundidas por el Ministerio.




