Texas está a punto de convertirse en el mayor mercado automovilístico de Estados Unidos, según un informe publicado este lunes por la firma de análisis J.D. Power, que atribuye el cambio al crecimiento demográfico, el mayor peso de las camionetas ‘pick-up’ y a diferencias en los hábitos de compra de los consumidores.
Los datos de J.D. Power indican que la cuota de California en las ventas a particulares de vehículos nuevos en Estados Unidos ha caído al 11,4 % en lo que va de 2026, frente al 12,5 % registrado en 2019.
En el mismo periodo, Texas ha aumentado su participación del 9,3 % al 10,8 %, reduciendo la diferencia entre ambos estados a apenas seis décimas de punto porcentual.
La consultora estima que, sobre una previsión de ventas este año en EE.UU. de 16,3 millones de vehículos a particulares, California perderá unas 158.000 operaciones respecto a la media de 2019, mientras que Texas ganará cerca de 197.000.
Además, el estado sureño ya supera a California en gasto total de los consumidores en vehículos nuevos, con una cuota del 10,7 % frente al 9,9 %, liderazgo que mantiene desde 2024.
El informe destaca que el auge de Texas no responde únicamente al aumento de población. La composición del mercado también es distinta. Las camionetas ‘pick-up’ representan el 27 % de las ventas en Texas, frente al 17 % en California.
Al mismo tiempo, los compradores texanos muestran una mayor preferencia por marcas generalistas, mientras que en California predominan vehículos de lujo y contratos de arrendamiento («leasing»).
J.D. Power señala que California ha sido durante años uno de los últimos bastiones de las berlinas, un segmento en retroceso en todo el país. Si Texas consolida su liderazgo, la tendencia hacia camionetas y todocaminos SUV podría acelerarse aún más, dificultando la rentabilidad de desarrollar nuevos modelos de turismos tradicionales.
La firma también subraya diferencias significativas en la financiación. Debido a la política fiscal texana, el arrendamiento de vehículos resulta menos atractivo que en California.
Como consecuencia, el 69 % de los compradores en Texas pagan al contado o recurren a financiación externa, una proporción 23 puntos superior a la californiana.
Además, los concesionarios texanos obtienen en promedio unos 2.200 dólares por vehículo en ingresos asociados a financiación y seguros, alrededor de 400 dólares más que sus homólogos californianos.
Según el estudio, si las tendencias actuales continúan, Texas no solo superará a California en volumen de ventas, sino que también redefinirá las características del mercado automovilístico estadounidense en los próximos años.




