La contienda por el Senado en Texas rompe el récord de gasto en campañas electorales del estado.

La batalla política por el Senado de los Estados Unidos en Texas ha alcanzado una dimensión financiera sin precedentes. La contienda ha roto oficialmente el récord de gasto en campañas electorales del estado, impulsada por una masiva inyección de fondos de los candidatos y comités de acción política (super PACs).
Los datos de las firmas de seguimiento publicitario revelan una marcada disparidad en el músculo financiero de ambos bloques. El candidato republicano y actual fiscal general de Texas, Ken Paxton, junto a los grupos que respaldan su causa, acumulan una inversión aproximada de 175 millones de dólares. En contraparte, el representante estatal demócrata James Talarico y sus comités aliados reportan un gasto cercano a los 71 millones de dólares. Con estas cifras, el bloque republicano supera al demócrata en una proporción de más de 2 a 1 en gasto publicitario.
Esta escalada en el financiamiento ya venía dando señales históricas desde el inicio del año, superando los 125 millones de dólares que se registraron únicamente durante la etapa de las elecciones primarias en marzo de 2026. A este flujo constante de dinero se sumó una ofensiva publicitaria de 10 millones de dólares, lanzada el 6 de septiembre de 2026 por el grupo político MAGA, Inc., vinculado al expresidente Donald Trump, con el objetivo de afianzar la ventaja conservadora en la entidad.
El masivo despliegue de recursos refleja la enorme importancia estratégica que Texas representa en el panorama político nacional de cara a las elecciones constitucionales del próximo 3 de noviembre de 2026. Los analistas de la industria prevén que las cifras de gasto continúen aumentando de manera acelerada a medida que se acerque el día de la votación, consolidando a este proceso electoral como el más caro en la historia del estado.
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