El conservador Flávio Bolsonaro ha sido el candidato más votado en las elecciones generales de Brasil, pero tendrá que enfrentarse al presidente izquierdista Lula da Silva en una segunda vuelta el próximo 25 de octubre al no haber superado el 50% de los sufragios. Según los datos oficiales del Tribunal Superior Electoral, el hijo del expresidente convicto Jair Bolsonaro ha obtenido un 47% de los votos, frente al 45% del mandatario, con una diferencia de unos 2,4 millones de votos.
A pesar de que Flávio comenzó el escrutinio con una sorprendente ventaja sobre Lula, llegando incluso a sobrepasar la barrera del 50% que le permitía proclamarse mandatario en primera vuelta, la distancia entre ambos se ha acortado a medida que avanzaba el recuento. Esto se debe a que el escrutinio del sur y el sudeste de Brasil (más afín al bolsonarismo) es más rápido que el del norte y nordeste, más progresista. No obstante, la victoria del candidato del Partido Liberal ha pillado por sorpresa a la mayoría de los sondeos, que habían pronosticado que Lula lideraría la primera vuelta por unos 3 puntos porcentuales.
“Es sin duda un resultado inesperado. Estaba convencido de que ganaría en primera vuelta”, ha afirmado el octogenario líder sindicalista en sus primeras declaraciones públicas tras conocer los resultados. Aun así, se ha mostrado optimista con las próximas semanas: “A partir de mañana, una nueva campaña comienza“. Por su parte, Bolsonaro ha celebrado los resultados, asegurando que demuestran que Brasil “quiere un cambio”.
La polarización ha marcado la batalla entre dos candidatos que ni siquiera han accedido a participar en un debate televisivo juntos.
Por detrás de los dos principales candidatos, ninguno de los demás aspirantes supera el 3% de los votos: el psiquiatra y escritor Augusto Cury (2,90 %), el agitador ultra Renan Santos (2,25 %) y el exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado (2,20 %). Otros siete aspirantes ni siquiera han superado el 1%.
La participación, que es obligatoria en el país, ha rozado el 80%, similar a los anteriores comicios en 2022. La población ha acudido a las urnas con un grave endeudamiento familiar, una economía en desaceleración y con preocupación por la violencia de las bandas criminales.
Mientras Lula ha seguido el recuento junto a la primera dama, Rosângela da Silva, en su residencia en Alto de Pinheiros, en Sao Paulo, Flávio no ha podido estar acompañado de su padre en su residencia en la misma ciudad, debido a su arresto. Michelle Bolsonaro, esposa de Jair y madrastra de Flávio, ha logrado un escaño en el Senado. Ambos protagonizaron varios rifirrafes al inicio de la campaña por las riendas del partido, aunque finalmente parecen unidos por el bien común.
Una victoria de Flávio, líder del Partido Liberal, confirmaría la deriva derechista de Latinoamérica, donde han aparecido una decena de jefes de Estado conservadores en los últimos tres años. Algunos de ellos, como el argentino Javier Milei, han acompañado en campaña al hijo del expresidente, que busca ser un nuevo aliado en la región para Donald Trump.
¿Qué esperar de la segunda vuelta?
La mayoría de los sondeos electorales pronosticaban una victoria del izquierdista en primera vuelta y un empate técnico en el 25 de octubre. Sin embargo, el resultado obtenido en estos comicios modifica por completo todo lo previsto por las encuesta.
No solo Lula ha perdido la teórica ventaja con la que supuestamente partiría, sino que se espera que Flávio se vea beneficiado por la transfusión de votos del resto de candidatos. Al ser la mayoría de los demás aspirantes de ideología conservadora, es muy probable que Bolsonaro fagocite una cantidad considerable de sus papeletas.
Los “otros resultados”: el clan familiar vuelve a la política
Sin embargo, este domingo los brasileños no solo votan a su próximo presidente. También eligen a los gobernadores de los estados federales, a 513 miembros de la Cámara de Diputados y a dos tercios del Senado.
En esa contienda, la victoria de Flávio ha venido seguida de una mayoría de la formación que lidera, el Partido Liberal, tanto en diputados como en senadores. En la Cámara Baja, el PL se ha convertido en la fuerza parlamentaria mayoritaria, con 121 de los 513 escaños. Pero más allá de las cifras, la gran victoria de Flávio (y en la sombra, Jair) ha sido conseguir que el clan de los Bolsonaro hayan vuelto a la primera línea política. Cuatro de los siete aspirantes de la familia que optaban a cargos legislativos se han proclamado como vencedores: Michelle Bolsonaro, esposa de Jair, que ha asegurado su plaza en el Senado; Carlos Bolsonaro, hijo del expresidente, que también ha obtenido asiento en la Cámara Alta; Renato Bolsonaro, hermano de líder convicto, diputado por São Paulo; y Jaair Renan, el hijo varón más joven, con asiento en la Cámara Baja.
En la mayoría de los estados más importantes del país, el partido conservador ha arrasado. En São Paulo, el más poblado de Brasil, ha salido reelegido con el 62% el aliado bolsonarista Tarcísio de Freitas. Mientras, en Río de Janeiro, Douglas Ruas, otro aliado de Flávio y Jair, ha superado al candidato apoyado por Lula, Eduardo Paes, y ha forzado una segunda vuelta que no anticipaban los sondeos.
Sergio Moro, el juez anticorrupción que encarceló a Lula da Silva por lavado de dinero, ha sido elegido como gobernador de Panamá. Lula estuvo en prisión casi 600 días, aunque más tarde fue declarado inocente y retirado de sus cargos.




